Al final de cuentas siempre me encuentro
buscando respuestas del futuro en revistas añejas, rancias,
como un vago del conocimiento,
siempre sustentándome de mi entorno,
siempre tratando de encontrar las palabras acondicionadas,
desolado siempre en la noche buscando la asociación,
como crece siempre en ruinas de voz maldita hecha de sombras,
estropeados los labios, la voz y el habla,
anclado entre mí mismo y los pétalos del sueño,
siempre acostumbrado a la nada conciente,
hábito magro de discernimiento,
siempre parado en la sombra de mi sombra,
y ya es una ridicules tratar de cerrar los ojos al sueño,
siempre cercana e inconfundible con tu olor característico
te encuentras a mi lado como un niño ansioso,
oh muerte,
siempre cerca de la agonía,
siempre segura como el viento que recorre la ciudad,
como el caminar incesante del tiempo infinito,
como la raíz del árbol que lentamente araña la tierra,
como taciturnos despojos precipitados
a una insensible tempestad;
y siempre morimos en nuestras propias manos
caídos, postergados al abismo,
y el persistente prolongar entre los hombres,
del dolor de la carne enamorados,
porque siempre es inútil la embriaguez
que nos cubre de olvidos contra el mundo.
:::RO:::
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