Nuevamente necesito alegría,
la verdadera vida está ausente,
remordimientos que tienen esperanza,
y como Henriquez dijo,
empiezo a vivir y a morir al mismo tiempo,
ninguna de las falacias de locura
de los engéndros móviles
han centelleado en la noche
al desplegar la sangre llameante,
ninguna de las verdades anónimas,
de los torbellinos de ratas inválidas
de la antigua arena radioscópica,
mientras los pedruscos comen carroña narcótica
de sueño agrio desvelado,
mientras más recóndito es el sopor,
más necesito el entusiasmo,
me volví un hongo bucólico,
desnudo en el día,
oculto en la noche,
erudito de lo insípido,
ilustrado en lo inexpresivo,
sabio en lo difuso,
anémico de charlatanería,
nuevamente necesito alegría.
:::RO:::
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