El animo encerrado,
puedes ver que desvarío
mientras muere el día,
como la escarcha alegórica,
como el tiempo dentellante,
gimiendo secretamente su queja,
allí está, como importunando...
en los ojos holgazánes estaba el silencio,
en la mirada privada,
en el sueño vertical codicioso,
en la apertura visible de lo querido,
revivir de la muerte diaria,
la muerte necesaria,
en un instante,
en la penumbra interrogante,
si comprendiese saltaría en pedazos
al vacío continuo,
andarín insensato de caminos muertos,
danzarín del eco malicioso,
paseante del rugido sigiloso,
estallido de silencio secreto,
y allí me quedé,
inservible, estropeado, inútil,
en el espanto infinito
de la muerte ordinaria.
:::RO:::
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